Si nos pusieran a escoger entre tres candidatos por su perfil : el candidato A estuvo frecuentemente asociado con curanderos y solía consultar con astrólogos, se le conocían dos amantes, fumaba y bebía de 8 a 10 Martini’s por día; el candidato B, que fue echado del trabajo dos veces, dormía hasta mediodía, usó opio durante sus estudios universitarios y bebía un cuarto de botella de brandy cada noche; y el candidato C, que era un condecorado héroe de guerra, era vegetariano, no fumaba y no bebía y no tuvo jamás un affaire amoroso, ¿Por quién votaría? Antes de hacerlo debe saber que el candidato A se llamaba Franklin Delano Roosevelt, el candidato B, Winston Churchill y el candidato C, Adolf Hitler.
No nos dejemos llevar por imágenes y apariencias, fijémonos en la cercanía que nuestros candidatos a la presidencia tengan con el pueblo.
"La opinión pública me ayudó a llegar a la corona"
Henry V (Shakeaspeare)