viernes, 19 de septiembre de 2008

Once Rasqas: Un disco que no pasa desapercibido

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Hablar de Velandia y La Tigra es hablar de la música actual en Colombia. No se encierra en un género, se mueve ágilmente por los escenarios sin dejar a alguien que no comente sobre su música, mucho menos sobre su puesta en escena.

De su historia, el ex guitarrista de la apreciada y desaparecida Cabuya, Edson Velandia (Oriundo de Piedecuesta) toma las riendas de este nuevo proyecto, se uno con los mejores músicos de Santander y empieza de cero un desarrollo de concepto, poesía hecha música, sonidos de plaza, una historia trabajada desde el alcalde cabeza de burro que brinda por “el fracaso”, de ahí el resto es muy conceptual.

El disco es muy fresco, es música del mundo, es música para compartir. No son músicos ambiciosos ni pretenciosos, quieren hacer música “escuchable” para todo tipo de gustos.

Muchas veces me han preguntado “¿Qué género es?” “¿A qué banda suena parecido?”. A ninguna de esas preguntas le he tenido respuesta, solo les doy la dirección de internet para que cada persona aprecie y tenga su propia impresión.

Para mí es un disco que para los melómanos (como yo) no puede faltar en su colección, cada vez se va descubriendo más apartes de las canciones, de los mensajes que estas dejan y de las muchas cosas y formas como lo expresan.

El Sietemanes: Es la perfecta canción que engancha al oyente. De los mejores cortes del álbum. Una letra bizarra, juguetona, con sonidos agradables. La letra es casi poética, interesante y un ritmo que le dan ganas casi de bailar.

La Anima: Los vientos de esta canción hacen que uno se sienta cerca del campo. Casi se siente el viento, esos sonidos urbanos campesinos. La guitarra suena a descompás, la banda canta “y yo sin un mísero Gaitán” y de paso le roba una sonrisa al oyente, de las ocurrencias de estos músicos.

Fantasmagórica: Una canción más pausada, un poco deprimente, las voces que suenan al principio y el grito de “Rasqa”, la entrada de un solo de guitarra progresivamente rítmico, agradable y la entrada de los vientos que le dan una conclusión a esta canción.

La Cuña: Esta canción me recuerda mucho el sonido de las bandas de marcha de los pueblos de Santander, Edson canta rimando letras jocosas, los sonidos de samplers y de beats hacen que sea una canción que pone al cuerpo a moverse de un lado a otro. Su melodía es alegre, agradable e increíblemente simpaticona.

Perra: El sonido de la raspa y las cuerdas del intro de esta canción hace que uno esté pendiente de la letra. Breve y el corte más breve del disco.

La Mafia del Aguacate: La primera vez que oí esta frase no pude evitar sonreírme. La picardía y la creatividad de esta canción la hace única, la guitarra y los samplers hacen que suene no monótona, los vientos y los coros le dan un ritmo y una velocidad a la canción que nuevamente le hacen mover los pies. La ocurrencia de la letra es picara, con colaboración y una mención del Dj Trucha (ex Cabuya y compañero de Edson en esa agrupación).

Dejo: Sin duda, el mejor corte del disco. Es una canción trágica, triste, deprimente, nostálgica. La temática de “queme la casa pa’ no tener” hace la analogía de dejar todas las cosas atrás y empezar de cero. Los ruidos de fondo de toda la canción, los teclados como de un teclado CASIO infantil le da una atmosfera triste y hasta terrorífica a la canción, como de cuento de terror a veces. Sigue el ritmo del bombo y concluye la canción. Bravo.

La Trocha: Para las personas que no saben que es la trocha es como ese camino o atajo desarreglado de una vía, un camino alterno, una vía en construcción. Esto parece que es lo que hace la banda con todo su concepto musical, Edson frasea y canta a son del redoblante, un teclado y voces de fondo, todo parece apagado y comienza una música circense, casi burlona, alegre y caprichosa.

Flor Morena: Sonidos como de cantina, una ambulancia al fondo. Edson canta como si estuviera en un teatro. El sonido de la guitarra acústica y esa escancia a taberna de barrio hace que suene triste, al igual que la letra de la canción. “Consiéntanla”.

Barajas: Esta canción es la que el disco suene como “música del mundo”, una mezcla una fusión de muchos sonidos, las voces y el teclado hace un ritmo agradable.

Farra garrotera: La presentación de un locutor, los vientos y una batería pausada, un bajo marcado, y un leve recuerdo de esas personas que hablaban en los parques principales de los pueblos, esos líderes comunales que mueven mares de gente. Nuevamente los vientos demarcan la canción, unas tonalidades nuevamente oscuras que no creí que se pudieran hacer con trompetas y trombones. Así concluye este disco, “brindemos por el fracaso”.

Para concluir, es un disco que no puede faltar en la colección de músicos, de gente que le gusta experimentos. Es un poco indescifrable, con doble mensaje, con humor negro y jocosidad. ¿Para eso no es la música, para hacer lo que se les venga en gana?

Hablar de Velandia y La Tigra es hablar de originalidad.

Felicitaciones, brindemos, ahora sí!

Aqui les dejo los videos de las canciones.

El Sietemanes


La Cuña


Dejo


La Mafia del Aguacate

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