sábado, 26 de enero de 2013

In's



Cuando estás intranquilo todo lo sientes más rápido pero el tiempo va más lento. Cierras los ojos y todo es corrugado, oscuro, acelerado, confuso.

La intranquilidad se mueve en nuestro hemisferio más sensible, nuestro corazón se acelera y las manos sudan. No puedes conectar o coordinar más de 4 palabras, siempre estás disperso, algo muy parecido al insomnio, nunca estás totalmente despierto o totalmente dormido.

Cuando estás intranquilo todo es como un sueño, sueñas que ya ha pasado mucho tiempo pero solo ha pasado una fracción de segundos.

Cuando la intranquilidad te corroe, no respiras a voluntad, lo haces por simple inercia y tu cabeza da miles de vueltas en el mismo lugar.

Recuerdos, momentos, sucesos que marcaron instantes precisos, instalados en la memoria que se repetirán una y otra vez mientras tu cabeza intentará callar a tu corazón (o viceversa) y ambas lleguen a un consenso.

La intranquilidad es el peor mal. Ni estás bien ni estás mal. Simplemente no estás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario