Espiritualidad: Viene de “espíritu”. Y el
hombre no solo tiene espíritu. Es espíritu.
Pero espíritu es búsqueda
del otro y de lo otro.
El espíritu es camino de
comunión y la comunión es garantía de no soledad, es certificación de que somos
incompletos, que somos necesidad.
Pero que somos representa
que necesitamos del otro, de lo otro para ser plenos; que somos componentes de
la plenitud del otro, que soy necesario y que soy necesitado por otro, que
somos visibles e invisibles, que somos tangibles e intangibles.
Que tengo derecho a los
otros, y que soy un derecho del otro.
Que soy finito y necesitado;
y a la vez infinito e inalcanzable.
Que nada puede poseerme como
las cosas de la tierra.
Que somos un espíritu, pero que no somos solo espíritu. Que necesitamos de las cosas que pertenecen a todos.
Que sentimos en el cuerpo y
en el alma.
Que somos infinitos, con vocación de infinitos; que a veces experimentamos la necesidad de lo finito.
Es como si para ser infinitos necesitáramos de lo finito.
Que podemos hacer partícipe
de lo infinito lo finito que tocamos.
Que no podemos morir para
siempre porque sería el fracaso de lo infinito. Y sin infinito no tiene sentido
lo finito.
Somos como la tierra y el agua que viaja por la tierra Nuestra vida depende del agua y de la tierra.
La vida necesita de la tierra, necesita de la vida. El proyecto original era perfecto. Esa unidad.
Pero el hombre que ha
perdido el espíritu estropea la creación. Y la creación estropeada acerca el
dolor al espíritu del hombre.
El orden volverá cuando el hombre vuelva al proyecto original. Cuando sepa que es el espíritu. Y cuando sepa que el espíritu es inesperable de la materia.
Que sin espíritu no tienen sentido las estrellas, los atardeceres con la muerte del sol sobre las montañas y las playas.
Que la muerte que se asoma
como una parábola en el sueño de la noche no tiene la última palabra. El mar y
la tierra pasarán, pero la vida del hombre no pasará.
Espiritualidad es buscar para experimentar y seguir buscando. Espiritualidad es criar para satisfacer los anhelos del alma.
Los creyentes en ese ser que llamamos Dios, que está afuera y está adentro de nosotros, que vemos distante pero que llevamos dentro nos ofrece sentido para el más acá y el más allá, para la diferencia y la unidad, para ese algo que llena la vida y llamamos amor.
Ser espirituales es ser discípulos del amor que nos fue dado.
La espiritualidad es la más profunda experiencia de sí mismo: tener principio, querer ser inmortal, ser materia y ser espíritu, ser un espíritu encarnado o ser un cuerpo espiritualizado.

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