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miércoles, 13 de noviembre de 2013

Espíritu

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Espiritualidad: Viene de “espíritu”. Y el hombre no solo tiene espíritu. Es espíritu.
Pero espíritu es búsqueda del otro y de lo otro. 
El espíritu es camino de comunión y la comunión es garantía de no soledad, es certificación de que somos incompletos, que somos necesidad.
Pero que somos representa que necesitamos del otro, de lo otro para ser plenos; que somos componentes de la plenitud del otro, que soy necesario y que soy necesitado por otro, que somos visibles e invisibles, que somos tangibles e intangibles. 
Que tengo derecho a los otros, y que soy un derecho del otro.
Que soy finito y necesitado; y a la vez infinito e inalcanzable.
Que nada puede poseerme como las cosas de la tierra.

Que somos un espíritu, pero que no somos solo espíritu. Que necesitamos de las cosas que pertenecen a todos.
Que sentimos en el cuerpo y en el alma.

Que somos infinitos, con vocación de infinitos; que a veces experimentamos la necesidad de lo finito.

Es como si para ser infinitos necesitáramos de lo finito.
Que podemos hacer partícipe de lo infinito lo finito que tocamos.
Que no podemos morir para siempre porque sería el fracaso de lo infinito. Y sin infinito no tiene sentido lo finito.

Somos como la tierra y el agua que viaja por la tierra Nuestra vida depende del agua y de la tierra.

La vida necesita de la tierra, necesita de la vida. El proyecto original era perfecto. Esa unidad.
Pero el hombre que ha perdido el espíritu estropea la creación. Y la creación estropeada acerca el dolor al espíritu del hombre.

El orden volverá cuando el hombre vuelva al proyecto original. Cuando sepa que es el espíritu. Y cuando sepa que el espíritu es inesperable de la materia. 

Que sin espíritu no tienen sentido las estrellas, los atardeceres con la muerte del sol sobre las montañas y las playas.
Que la muerte que se asoma como una parábola en el sueño de la noche no tiene la última palabra. El mar y la tierra pasarán, pero la vida del hombre no pasará.

Espiritualidad es buscar para experimentar y seguir buscando. Espiritualidad es criar para satisfacer los anhelos del alma.

Los creyentes en ese ser que llamamos Dios, que está afuera y está adentro de nosotros, que vemos distante pero que llevamos dentro nos ofrece sentido para el más acá y el más allá, para la diferencia y la unidad, para ese algo que llena la vida y llamamos amor.

Ser espirituales es ser discípulos del amor que nos fue dado.

La espiritualidad es la más profunda experiencia de sí mismo: tener principio, querer ser inmortal, ser materia y ser espíritu, ser un espíritu encarnado o ser un cuerpo espiritualizado.  

lunes, 20 de agosto de 2012

Faltan cuatro semáforos para tu casa



Sí pudiese contar todas esas historias que me han pedido que no contará sería multimillonario 
Habría vendido 6 bet sellers y estaría negociando una película dirigida por Stephen Spilberg 

 Mi ex-novia tenía serios problemas 
Su principal problema era yo 
Ella no quería a nadie 
Quería que la quisieran pero no quería querer a nadie 
Y la entendía, su psicóloga era una ninfomana 
Nunca la entendí 

 El día que terminamos me envió unas cartas diciendo todo lo que algún día odió de mi 
Yo le mandé un mensaje de texto diciendo "¿A mi qué diablos me importa?" 
Es el día de hoy y no la he vuelto a ver, de seguro aún conservará ese mensaje 
Iba más cargado de sentimiento que los 3 años que pasamos juntos.

sábado, 24 de marzo de 2012

Pompeya

No iba a haber segunda oportunidad, mucho menos un "sé que volverás" o "nos volveremos a ver". Ni siquiera un "espero volverte a ver", porque sabíamos que no iba a ser así.

Fui perdiendo tus cosas, fui olvidando tu cara y tus recuerdos.

Me fui aliviando y al poco tiempo "volví a ser yo".

♫: Cintas Perdidas # 2


domingo, 20 de febrero de 2011

Mea culpa

Un día me levante de cama y sin pensarlo dos veces me fui al escritorio a escribir.
Hice lo mismo durante meses, años quizás, pero esta vez fue diferente, no salí de mi pieza en todo el día, estuve escribiendo por horas.

El destinatario no era más que yo mismo. Era una lista de reclamos, de acusaciones falsas en mi contra, de exigencias y exageraciones. De mentiras y realidades tan bien combinadas que no supe finalmente que era lo que no era verdad.

Me insinué que había tenido la culpa de todas las cosas malas que me habían pasado en el pasado, desde levantarme tarde hasta la más acolarada discusión que tuve en ese entonces. Me recriminé sin anestesia, me ofendí hasta el cansancio, sin saber que responder, me atrapé en ese instante de rabia y miedo, era más del medio día y había escrito más de 12 páginas.

Sabía que el destinatario sería mi propio ego, mi alterego, un yo que no existía, un yo a quien pelearle y discutirle estupideces sin sentido, cosas las cuales en el fondo sabía que no tenía la culpa pero que de mera cuestión de ser un pendejo apasionado deje ahogarme en las penas de cargar la cruz de la culpa.

Sabía que solo era un tema que giraba en torno a todos, tu, ella, la misma de siempre.

Desafortunadamente nunca pude responderme, olvide escribir remitente en la nota.